jueves, 30 de agosto de 2007

poder

A.: L.: G.: D.: G.: A.: D.: U.:


LA MASONERIA Y EL PODER.


I. INTRODUCCIÓN


- EL PODER.

Iniciamos esta plancha, determinando y señalando en primer lugar, qué se entiende por PODER en masonería; lo entendemos como la capacidad, poderío, instrumento o documento oficial expresado por una potencia masónica o por una Logia a favor de un Q.: H.: para que nos represente ante las demás potencias y cuerpos superiores, o para el desempeño de una comisión especial, como asimismo, para el gobierno que rige los talleres de su dependencia y para el que legisla sobre todas las demandas de las Logias, Capítulos Aerópagas y para los Consejos que les dirigen en sus trabajos. Creemos necesario recordar, que el poder dentro de la masonería es legislativo, ejecutivo y judicial y reside en los cuerpos y distintos dignatarios, según ritos y constituciones, en nuestro caso el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Debemos hacer presente que el Poder Supremo colocado en la cúspide de la jerarquía masónica es el único que posee los símbolos y arcanos desconocidos por los iniciados.


- PODER Y SOCIEDAD.

El Poder está profundamente relacionado con la crisis del hombre moderno, ello debido a la pérdida de autoridad moral.

La autoridad se derivaba de la gracia divina, de la tradición, de la sabiduría y la experiencia acumuladas en personas de mayor edad, “Consejos de Ancianos”, y en los últimos siglos, por la voluntad del pueblo, aun cuando lo correcto es decir por parte de éste, pues anteriormente era por la plutocracia y actualmente por intereses económicos, “Consorcios”.

La autoridad estatal se basa en títulos y en el cargo que ocupan sus representantes y éstos obviamente, en la mayoría de los casos, según podemos detectar, no cumplen con su rol.

Es aquí donde podemos apreciar que dichos cargos son ocupados por activistas profesionales (políticos y/o carcamanes), los cuales guiados de la mano del Presidente o Presidenta de turno, quienes en el mejor de los casos pecan de desidia, de hacer la vista gorda, en vez de cumplir con sus vocaciones de servicio público, pues tienden a servirse a ellos mismos.



II. DESARROLLO.



A) MASONERÍA Y SOCIEDAD.

La Orden, a través de sus miembros, siempre ha hecho cuanto ha sido posible, en forma silenciosa y sin ostentación, por ayudar a nuestra sociedad, pero ante la magnitud de necesidades, es indispensable realizar un enorme esfuerzo colectivo, impulsado por su ideal secular de fraternidad. Es por ello, que en más de una ocasión la Orden ha roto momentáneamente su tradicional norma de acción silenciosa, para hacer el más fervoroso llamado de conciencia nacional representando los deberes ineludibles que la solidaridad impone en determinadas circunstancias.



B) LA CRISIS DE LA MASONERÍA.


La Masonería chilena está en crisis, pero no en sus principios e ideales que sustenta eternamente, vale decir, que esta crisis se refiere a una crisis de identidad, en una crisis de crecimiento, de influencias y finalmente de dirección extramuros.


Aun cuando estos últimos cuatro temas son de alta relevancia, por cuestión de tiempo, nos referiremos exclusivamente a la crisis de influencias.


Pertenecer a la Orden confería prestigio en los siglos XIX y XX. Intelectuales y políticos de todos los partidos frecuentaban nuestros talleres, con la sola excepción del grupo conservador, por tanto, la gran aspiración de todo profesional era ser iniciado, pues en la masonería, tanto políticos e intelectuales, industriales y banqueros renombrados de su época, eventualmente podían satisfacer, a través de contactos, modestas aspiraciones de jóvenes burgueses de clase media.


Es un hecho que la Masonería chilena ha perdido influencia en el mundo profano. No se trata sólo de que sus personeros ya no ocupen cargos en el Parlamento o en el Gobierno, sino que su manera de pensar y planteamientos frente a los grandes problemas nacionales, los que no son conocidos por la opinión pública, lo que hace suponer que la Masonería y sus integrantes tienen una opinión relativa de esos problemas, lo cual es gravísimo, pues los grupos intelectuales que conforman el futuro de la sociedad, sencillamente ignoran a la Orden.



Entonces, extramuros se vislumbra una crisis de autoridad en la Orden, pues por su accionar silencioso, se cree que no estuvo presente en los grandes problemas nacionales, como por ejemplo, en uno de los períodos más importantes de la Historia de Chile, entre los años 1973 y 1986, con las nefastas consecuencias ya señaladas, pues muchos profanos hacen eco de ello y no entienden que el accionar de la Masonería no sólo es silenciosa, sino que además, no ostenta de ello.


Ahora bien, creemos que esa crisis no es definitiva, pues la orden tiene la suficiente entereza para salir fortalecida y para ello, con esta Plancha pretendemos abrir el debate en orden practicar nuestros valores masónicos y conocer nuestra verdadera identidad, por ejemplo, como hombres libres practicar la discreción, el recato, las costumbres y métodos de antaño, evitando así atraer la atención de los individuos, pues recordemos que los masones no buscamos sobresalir, ni revelar nuestra existencia, al contrario, debemos opacarnos, así, entre las sombras, somos mucho más eficientes en el logro de nuestros objetivos.



C) LA MASONERÍA COMO FUERZA MORAL Y SU PROYECCIÓN AL MUNDO PROFANO.


La Masonería es una institución iniciática que exalta la práctica de todas las virtudes en cada uno de sus integrantes, cuyo deber es proyectarlas hacia el mundo profano; virtudes que se sustentan con el proceder recto de cada eslabón, principios que son la base de la moral masónica, por tanto, a través de nuestros QQ.: HH.: la Orden proyecta hacia la sociedad la acción bienhechora de los valores que sustenta.


La moral sería la perfección del individuo, la cual está orientada hacia la verdad, sin embargo, la Orden no obliga a tener un concepto de la absoluta verdad, ésta sólo se limita a encaminarnos para que la alcancemos, nos dirige hacia ella.


El poder de la Masonería, radica en que es una Fuerza Moral, la cual debe proyectar en forma efectiva los principios que sustenta, por lo tanto, una forma de ejercer el poder, es practicar las virtudes fundamentales como la libertad, igualdad y fraternidad.


Entonces, el masón debe ser activo en cuanto a cumplir sus deberes, actuar e influir, combatir el mal y no solamente limitarse a la contemplación del bien, con su esplendor derrotar las tinieblas y con ello cumplir con su destino de crear una sociedad más justa.


D) ACCIÓN DE LA ORDEN EN EL MUNDO PROFANO.


Es la libertad, la independencia intelectual y el profundo rechazo al dogmatismo que es el caldo donde se nutre el fanatismo, la discriminación y miserias humanas, las que otorgan vigencia a la Masonería, a ella le interesa contribuir en la construcción de una sociedad basada en la justicia desarrollada en armonía, para lo cual utiliza un camino acorde a sus prácticas y enseñanzas, ayudando al hombre a distinguir entre la verdad y el error.


¿Qué hace la Orden por influir en el mundo profano?, debemos recordar, que la Masonería no se reduce a una actitud contemplativa del bien, sino que, a través de sus miembros, a una activa lucha contra el mal y el error, la cual debe librarse en los campos que corresponden, por ejemplo, en nuestros hogares, trabajos, juntas de vecinos, escuelas, bases sociales, organismos gestores de lucha contra la pobreza, etc., para lograr una mejor convivencia, vale decir, que para ejercer ese llamado poder o influencia en la sociedad, no es necesario pertenecer a un partido político, tener un puesto público gubernamental, ser un alcalde o parlamentario, insistimos que el poder o influencia se ejerce mediante la socialización y la práctica de las virtudes masónicas.


En todo caso todas estas instituciones y organizaciones que nombramos, representan los cauces naturales de la voluntad ciudadana y merecen el debido respeto.



E) LA PERDIDA DELPODER


Respecto de la perdida de poder de la Masonería, debemos preguntar qué responsabilidad tiene ella en tratar de influir o ayudar en resolver problemas sociales y actuar extramuros, ¿tiene algo que decir?, ¿es la Masonería o los Masones los llamados a actuar?


En este punto es donde destaca la Iglesia Católica, pues siempre juega a ganador y cuando tiene dudas, participa en ambos lados, la historia avala esta afirmación, por ejemplo, en pleno período dictatorial, la Iglesia actuó con un equipo comandado por Monseñor Tagle y con otro liderado por el Cardenal Silva Henríquez con la creación de la Vicaría de la Solidaridad. Entonces, cualquiera fuese el resultado de los distintos acontecimientos, siempre podría decir a los vencedores “NOSOTROS ESTÁBAMOS CON USTEDES”.




La Orden no puede ni debe trabajar a dos bandas, sin embargo, respetó al hermano que aplaudiera o denostase tal posición, y éticamente se espera que no hayan existido masones fabricando bombas, imprimiendo panfletos injuriosos o encapuchados tirando piedras.

Si se hubiese dado el caso, sólo quedaría por preguntar, quiénes fueron sus Vigilantes en Logia.


Actualmente, muchos masones colaboran incondicionalmente con los actuales gobiernos de la Concertación, otros aplauden y apoyan aquellas medidas que el régimen en su particular criterio considera positivas o consecuentes con las enseñanzas masónicas.


Es por ello que nosotros en la Cámara de Aprendices, preguntamos, ¿debemos oponernos o discrepar públicamente de los actos que se estiman reñidos con los valores masónicos?, como, por ejemplo, ante graves hechos de corrupción, burdos errores de administración y de gestión, entiéndase TranSantiago, es por ello que esperamos que cuando un hermano efectúe cualquier defensa o acusación, la realice con argumentos fundados.


Este tema nos apasionó, porque es contingente, pues a pesar de que según algunos en el anterior sistema, se afirmaba que era malo, con chóferes mal educados, que corrían y que sufrían asaltos, etc., lo cual cambió, pero hay problemas de mallas de recorrido y de frecuencias, pero no olvidemos que con el anterior sistema una máquina daba ingresos a cuatro familias, a la del dueño de la máquina, de dos conductores titulares y al de reemplazo, además, el promedio de ingresos de los conductores no bajaba de los $400.000 líquidos mensuales y con las respectivas cotizaciones.

Todo lo afirmado, es desmentido y denostado sin conocimiento de causa por quienes llevaron a cabo el Plan TranSantiago, con una fuerte maquinaria de comunicaciones y de los medios.

Volviendo al tema principal, “Masonería y Poder”, algunos masones ante problemas nacionales no se preocupan inútilmente, sino que se ocupan opinando y ayudando a constituir centros de opinión, intentando acentuar los aspectos favorables y a suavizar asperezas en los distintos procesos.

Entonces, ¿cuál es el rol que juega la Masonería?, será la respuesta la misma de ayer, de hoy y mañana, la de elegir, preparar educar y disciplinar hombres, corrigiendo sus defectos y enseñándoles a elegir los elementos útiles del medio en que se desarrollan y dirigiéndoles en la forma y fondo de cómo influir extramuros, ¿bastará sólo estas acciones?, en fin, ¿este es el verdadero poder de la Masonería?, ella no es responsable de como algunos de sus integrantes no combaten el mal y el error, y sólo se escudan en la contemplación del bien, pero, QQ.: HH.: acaso, ¿es esto es suficiente?.



III. CONCLUSIONES.

La masonería jamás debiera ser fuente de pasatiempos ni de contemplación pasiva del bien, sino que de constante sacrificio y de lucha activa contra el mal y el error.


Debemos tomar conciencia del marasmo actual por la cual sentimos que pasa la Masonería, pues a simple vista no se aprecia la acción masónica extra muros, sin embargo, tengamos presente que no es la Masonería la llamada a actuar en nuestra sociedad y a estar en la palestra del acontecer nacional, sino que por sus eslabones, pues creemos fervientemente que éstos, mediante la enseñanza masónica son los que por sí mismos, en forma particular, en los distintos roles en la sociedad, están llamados con su intelecto, esfuerzo y gestión a fortalecer la autoridad para el logro de un objetivo común, como por ejemplo, lograr como sociedad ofrecer un buen sistema educacional, de salud y vivienda, para mejorar el estándar de vida de los chilenos.

Sin embargo, esta acción masónica extramuros no es suficiente, pues no hemos logrado aproximarnos siquiera a uno de los objetivos ya mencionados.

Pero seamos realistas, hemos escuchado a algunos pocos funcionarios “carcamanes” decir “Los Pobres no pueden esperar”, son sólo palabras que se lleva el viento, por ello, recordemos a un hombre que murió hace ya unos 2000 años atrás, quien aseveró como parte de una respuesta a uno de sus seguidores lo siguiente: “Siempre ha existido la pobreza y seguirá existiendo, como asimismo la riqueza, una no puede existir sino existe la otra..”, es por ello que cuando el Q.: H.: V.: M.: al cierre de los trabajos dice: “…retirémonos con la satisfacción de haber efectuado un trabajo bien hecho”, me reconforta, pues somos humanos, sólo podemos tratar de hacer lo correcto e influir con nuestra ética y valores en la sociedad, como, por ejemplo, lo hace un modesto profesor, desde su aula.

El poder del hombre común radica en el sentido de pertenencia, dado que es un ser eminentemente gregario, el hecho de participar en un grupo, ya sea político, religioso, iniciático, de consumidores y otros, lo que le da el poder de emitir un voto, disentir y opinar en una amplia gama de temas relacionados con el acontecer nacional, temas que propuestos a entidades superiores son legislados para y por el bien común.


Por lo tanto, nuestro deber como hombres libres es vivir los principios que nos rigen, rescatar los valores permanentes de la Masonería, que actualmente sentimos postergados y proyectarlo en la sociedad.



S.: F.: U.:



IV. BIBLIOGRAFÍA.


- Diccionario Enciclopédico de la Masonería, Editorial Kier S.A., Buenos Aires, 1962.

- Masonería y Sociedad, Eduardo Jara Miranda, mayo de 1986, Ediciones Mar del Plata.

- Revista Masónica de Chile, Nº10, Seminario Conjunto de Aprendices y Compañeros, “Logia Constitución Nº117”, año1982.

- Revista Masónica, 5-6, 1984, Julio del Río Berthoud, Segundo Gran Vigilante.

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