jueves, 4 de octubre de 2007

Masoneria y poder

Respetable Logia “Iberia Nº 51”
Valle de Santiago







A\L\G\D\G\A\D\U\









Masonería y Poder



















Cámara de Aprendices
César A. Carvajal Ibarbe
Aprendiz



Masonería y Poder



La historia Europea y Americana, desde fines de la Edad Media, no es más que el relato de la emergencia plena del individuo.

Es un proceso que se inició con el Renacimiento y que tan solo ahora parece haber llegado a su culminación.

Fueron necesarios cuatro siglos para destruir el mundo medieval y para libertar a la humanidad de las restricciones mas manifiestas.

El hombre moderno se halla en una posición en que mucho de lo que él piensa y dice no es otra cosa que lo que todo el mundo igualmente piensa y dice.

Ha olvidado, y/o no ha adquirido la capacidad de pensar, de una manera original, es decir, por sí mismo, capacidad que es lo único capaz de otorgar un significado a su pretensión, de que nadie interfiera con la expresión de sus pensamientos.

El derecho de expresar nuestros sentimientos, sin embargo, tiene algún significado tan sólo si somos capaces de tener pensamientos propios.

Nuestra cultura, fomenta las tendencias hacia el conformismo y hacia la represión de sentimientos espontáneos y, por lo tanto, del desarrollo de una personalidad genuina, para ser exacto, desde la iniciación misma del aprendizaje del niño.( Proceso de individualización).

Quisiera detenerme en este punto. La ética es la ciencia de la conducta que fija fines para el hombre, y estos se clasifican en mediatos, inmediatos y últimos. Los primeros dan paso a los segundos, que es donde se inicia “la perfección individual”, que es el fin inmediato, es decir, poner en práctica las actitudes sociales, afectivas, sicológicas, morales. Muchas son las interrogantes en esta etapa, como también muchas las tentaciones y caminos a seguir. Según la ética Nicomaquea¹, las pasiones, las facultades innatas y las cualidades adquiridas (hábitos), se manifiestan a partir de los siete de años de edad y es ésta etapa y son estos elementos los que marcarán toda su existencia. De todas estas, lo más importante, son las cualidades adquiridas, ya que permite transformar la enseñanza en principios.

La pérdida de la entidad, hace más imperiosa la necesidad del conformismo. Esto significa que uno puede estar seguro de sí mismo sólo en cuanto logra satisfacer las expectativas de los demás. Si no lo hacemos o conseguimos, nos vemos frente al peligro no sólo de la desaparición y reprobación pública y de aislamiento creciente, sino que también nos arriesgamos a perder la identidad de nuestra personalidad, lo que significa comprometer nuestra salud psíquica. Basta con dar una mirada a tanto profesional con “éxito” que ha perdido el rumbo y ha cometido crímenes sin explicación.

Algunos medios de comunicación, aquellos cuya edición está en correcta alineación con lo que más vende, y las débiles estructuras educacionales, lejanos de las luces de nuestra orden, se refieren e inculcan a nuestros niños, tanto ideas vulgares como gustos y tendencias que son de preferencia de falsos íconos valóricos, con la misma seriedad y concediéndole incluso mayor espacio, que a los que tratan sucesos de importancia científica y artística.

A raíz de todo esto, finalmente, nuestros hijos y los hijos de la sociedad dejan de interesarse sinceramente en hechos de real importancia. Con todo esto dejamos de animarlos y excitarlos, sus emociones se ven dificultadas y con el tiempo la actitud con respecto a lo que ocurre en el mundo, va tomando un carácter de indiferencia y chatedad. Ya no los sorprendemos con tanto homicidio y tanta mentira. Para ellos es normal.

El hombre moderno vive bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando, en realidad, desea únicamente lo que se supone socialmente ha de desear.

¿Como ha de influir todo esto en los hijos de nuestra sociedad? Luego nos extrañamos de sucesos de sangre en los colegios o la forma en que miran la vida y la muerte los niños que empuñan armas no sólo en los colegios de comunas con mayor riesgo social.

.La pérdida del yo ha aumentado la necesidad de conformismo, en algunos sectores de la juventud, dado que origina una duda profunda acerca de la propia identidad.

Nuestra orden nos hace adictos a la superación individual, y por lo tanto, está, por naturaleza, en contraposición al conformismo.

El abandono de la espontaneidad y de la individualidad es la frustración de la vida. Por contraparte, la base de la peculiaridad individual, que a base de mazo y cincel, nuestra orden nos incentiva a pulir, nace en la constitución hereditaria fisiológica y mental con la que el hombre entra a la vida, así como en la especial constelación de circunstancias y experiencias que le toca luego enfrentar.

La expresión genuina del yo, se realiza siempre sobre ésta base individual; es un crecimiento orgánico, el desplegarse de un núcleo que pertenece peculiarmente a una determinada persona y solamente a ella.

Por el contrario, el crecimiento del autómata, ese seguidor de masas, no es de carácter orgánico.

El crecimiento de la base de la personalidad se ve obstruido, superponiéndose el yo auténtico, el seudo yo, formado por la incorporación de todas esas formas extrañas de valores, de pensamientos y de emociones, que enferman a la humanidad.

El respeto por el carácter único de la personalidad unido al afán de perfeccionarla, constituye el logro más valioso de la cultura humana.

He ahí el poder de nuestra orden, un poder que ha trascendido en el tiempo. Un poder que se fundamenta en la victoria de las luchas internas por la perfección ética, moral e intelectual del individuo y de la humanidad y que representa exactamente lo que hoy, se halla en peligro, que es, el respeto por el carácter único con el afán de perfeccionarse.

Descartes, en el Discurso del Método nos hace mención en una de sus cuatro máximas:”...procuraré siempre vencerme a mi mismo antes que a la fortuna o los intereses mundanos, y alterar mis deseos antes que el orden del mundo, y generalmente me acostumbraré a creer que nada hay que esté enteramente en nuestro poder sino nuestros propios pensamientos...”.

Y si lo más valioso de la humanidad, se encuentra en peligro, ¿Por qué no hemos de actuar?, ¿Por qué no hemos de blandir nuestra espada?

Nuestra espada, es la educación y nuestro campo de batalla y suelo fértil de cultivo, son los hijos de nuestra sociedad, nuestros niños, nuestros colegios masones, que debiéramos ver multiplicados como el fruto de la granada. Estos, podrían ver materializados los preceptos más puros de la conciencia moral y la inteligencia cultivada.

Preceptos que bien sabemos y anhelamos inculcar a nuestros hijos y a nuestra sociedad.

Influyamos y mejoremos la sociedad, entonces, actuemos en nuestros hijos, actuemos en los hijos de la sociedad, construyamos más colegios, actuemos como el Poder Silencioso que sólo los iluminados saben seguir.
En mi opinión, he ahí la Masonería, he ahí el Poder Social, he ahí el Poder Masónico.
Q\Q\H\H\





















A\L\G\A\D\U\
S\F\U\



Nota:
Ética Nicomaquea¹, de las éticas o morales de Aristóteles, escritos a su hijo Nicomaco y por esto llamados nicomaquios.

BIBLIOGRAFÍA
- Cámaras de Verano Gran Logia de Chile
- Lecturas de Verano.
- El Miedo a la Libertad Erich Fromm
- Discurso del Método. Descartes
- Plancha “Ética” Q\H\ Francisco J. Zúñiga Sanhueza
Aprendiz
Resp\ Log\ “Caballeros del Templo Nº 180”

A modo de Conclusión

La conclusión de fondo es que más allá de lo que ha hecho o no nuestra querida orden, o que esta haciendo hoy, es invitar a un proceso de reflexión, con foco en mirar cuales son los aprendizajes que en conjunto debemos observar, para resolver las preguntas que hemos planteado en esta plancha, por que quizás más que responder si la masonería tiene o no poder o como la ejerce o que impacto tiene lo que concluimos es que nos falta construir una interpretación común acerca del como, el para que, el cuanto ,en cuanto tiempo, por que los porque creemos atisbarlos, desde donde hoy estamos, y no podemos más que seguir construyendo convicción en que son los principios que debemos velar y cultivar, pero nos ser más parte, nos invade un sentimiento de querer ver en forma paralela al trabajo de formación simbólica y de crecimiento personal, también existe una reflexión permanente entre el discurso y nuestro compromiso institucional con el país.

No nos sentimos en lo más mínimo con la autoridad para proponer respuestas pero si para proponer preguntas: que nos falta como institución?, que impacto tienen nuestras acciones institucionales?, de que manera participa toda la institución en ellas?, los paradigmas desde donde miramos son los que nos van a iluminar o nos ciegan?. Como conciliamos tradición y futuro?.

Por último agradecemos esta instancia que nos brindan tan generosamente. Y queremos compartir una reflexión final. Como no solo nos cultivamos en ser guardianes del pasado si no constructores de futuro, movernos de lo especulativo que hoy podría estarse convirtiendo en un espacio de comodidad y rigidez y volvemos por que no decirlo a lo operativo y a exponer nuestras identidades personales y colectivas por el bien común de nuestra sociedad y querida patria.

jueves, 6 de septiembre de 2007

A modo de introducción

Posible introducción

Somos la cámara de aprendices y el trabajo que a continuación exponemos esta enmarcado en la realización de la fiesta del aprendiz. Bajo este contexto el trabajo en común nos ha permitido compartir nuestras preocupaciones y anhelos, fortaleciendo el sentido en cada uno de nosotros de por que somos parte de nuestra querida orden.
Por otro lado nos ha expuesto a una experiencia de formación que agradecemos, porque el tener que alinear visiones y estilos divergentes, nos pone en un gimnasio común y muy concreto para practicar la tolerancia y la fraternidad, pero también para desarrollar la habilidad de sumar distintos observadores en el análisis de un mismo fenómeno, de tal manera de enriquecer la miradas personales y constatar una vez más que no existe una verdad única, lo cual no significa que no podamos definirnos y adherir a una particular visión.
La deriva entonces de nuestras reflexiones nos llevo a la pregunta que origina este trabajo, masonería y poder, Para la mayoría hizo sentido esta pregunta desde la perspectiva de cuan cerca esta la orden de realizar efectivamente su misión, con que alcance, con que medios, estamos respondiendo a los dolores de nuestra sociedad, contamos con una interpretación que nos permita entenderla a ella y sus desesperanza, y más aún que nos permita un hacer eficiente y que haga sentido.
Nuestro ánimo no era colocarnos en la verada de quien juzga que se ha hecho o no, por que nos sabemos herederos del compromiso de muchos queridos hermanos a través de la historia y en un sinnúmero de obras. Más bien es el tamaño del desafió y sus urgencia las que nos hace volver insistentemente a la pregunta, dado las profundas y dinámicas trasformaciones de la sociedad.
Sabemos que no se contesta solo con un hacer por hacer, por que corremos el peligro de ser parte de las mismas bases que fundan estos dolores, lo cual no debe inmovilizarnos, pero también en un ejercicio quizás pretensioso para algunos tampoco queremos descansar en glorias pasadas de nuestra orden, si no en que hacemos hoy para cuidar un futuro mejor para nosotros y nuestros seres queridos.
Estamos en las conversaciones que inventan el país?, estamos en las acciones que materializan nuestra visión de mundo y mandato histórico?.
Por eso la pregunta acerca del poder y la masonería.


El sentido de la Busqueda del Poder

Queridos Hermanos:

Tal y como hemos tenido oportunidad de conversar largamente acerca del tema del poder y sus expresiones, es que quisiera proponer dar un sentido de orientacion al tema.

El poder en si mismo no es otra cosa que un medio. Este medio admite un sinnúmero de interpretaciones en cuanto a forma, alcance, definicion y métodos. Es un tema ampliamente discutible que sugiero tratar en forma mas extensa en forma posterior.

Tal y como se mencionó en una reunión anterior, es mas importante estudiar de dónde venimos (con el objeto de determinar los alcances de nuestra vocacion de servicio social como institución) quienes somos (determinar que espíritu nos anima el día de hoy con el objeto de honrar este compromiso social que adquirimos) y hacia dónde vamos (que definitivamente determina el alcance y forma en la cual queremos mejorar a la sociedad)

Una vez tengamos clara la misión es decir, el alcance en términos de objetivos y plazos, es que debemos determinar el tipo de influencia o poder que debemos ejercer para el logro de esos objetivos.

Como Masones, buscamos la virtud, nuestra propia virtud. Luego buscamos la forma en que esta virtud se refleje en la sociedad.

Ahora bien, podemos observar que la sociedad, en muchos ámbitos, está experimentando la decadencia que proviene de la pérdida de valores. Este fenómeno social se expande a una velocidad determinada por la constante aceleracion de los procesos sociales, potenciados estos por las diferentes formas de comunicación.

Es por tanto, que puedo inferir que cualquier forma de poder que escojamos, con el objeto de mejorar la sociedad, debiese ser eficiente en términos de alcance y tiempo. Es decir, esparcir virtud más rápido que el avance de la decadencia.

Creo que no tenemos "generaciones" de tiempo para modificar la sociedad. Necesitamos ser mas eficientes. O al fin observaremos como la decadencia nos rodea y anula cualquier efecto que la virtud que defendemos y pretendemos propagar.

Es por tanto hermanos, que antes de discutir largamente acerca del poder en si mismo, los invito a decidir para qué queremos poder y plasmar en nuestro trabajo la invitación a decidir qué queremos lograr para mejorar la sociedad en la que vivirán nuestros hijos.

Un fraternal abrazo a mis hermanos.

WALL

jueves, 30 de agosto de 2007

noticias

no se olviden del lunes 3 19:30
la tenida el tema. el origen de la masoneria moderna

atte.

Referente Etico

Juan Jose Oyarzún. Maestro de la gran logia de chile,

ayer conto también que en materia de justicia masónica poseen codigos eticos bastantes más severos que la justicia corriente."La honradez ordinaria no basta para ser masón. Siempre
se ha acusado a la masonería de ser un poder político, profesional,económico y laboral, pero el único poder que nos interesa es el ético. que la masonería sea un referente ético para la sociedad.

diario el día, 26 de agosto 2007
Coquimbo.

Tongoy,hacia donde soplan los vientos

400 personas
primera vez que asisten tantos maestros
nos acompaño una bella luna
un verdadero refugio espiritual

aprendi que nosotros enseñamos por el ejemplo
dos objetivos de la jornada reflexión y fraternidad
observa la trascendencia en todo el país.

un gran juego de adultos
lo principal un constante autoretejamiento

y hacia donde soplan los vientos dijo el gran maestro.

otra mirada acerca del poder

I. Introducción
La identidad pública está relacionada con el poder. Aunque no es siempre necesario tener poder para tener una fuerte identidad pública , si alguien tiene poder mejora o engrandece su identidad pública. Al mismo tiempo tener una identidad pública significa, de alguna manera, participar en el juego del poder.
Algunas personas piensan que ellos pueden vivir sin estar interesados en el poder, como si el poder no tuviera nada que ver con sus vidas. Nosotros declaramos que el poder es una dimensión de nuestro mundo y de nuestras vidas, sin importar como sean conducidas estas vidas. El poder es una parte de nuestras vidas independiente de nuestro interés por él. El fenómeno del poder estará aún ahí, afectando nuestras vidas y determinando nuestras posibilidades aunque estemos o no interesados en él. Nuestra falta de interés sobre el poder expresa una ceguera sobre la facticidad de la vida.
Cuando nosotros hablamos de poder no nos estamos refiriendo a ninguna sustancia o propiedad específica que exista independiente de nuestras observaciones. El poder no es algo que algunas personas obtienen en forma misteriosa. El poder no es algo que está ahí afuera, al cual nosotros podemos señalar, meter al bolsillo o pararnos sobre. No podemos hablar del poder como algo de nuestra propiedad, como algo que podemos "obtener", como por ejemplo los derechos de propiedad.
Llamamos poder a un juicio sobre la capacidad de generar acciones. El juicio tomará la forma de una comparación entre capacidades diferentes (por ejemplo, "más poder" o "menos poder"). Básicamente el juicio y el uso del poder, en nuestra interpretación, es un fenómeno lingüístico.
1º Primero, el poder es un fenómeno lingüístico porque el poder es siempre un juicio hecho por un observador que puede decir que un agente individual o colectivo tiene una capacidad mayor para generar acciones en un dominio particular que otro agente individual o colectivo. El juicio puede ser diferente si alguien más es usado en la comparación o si el dominio de acción es diferente. También, no hablamos de poder cuando observamos una entidad por si sola. El poder es un fenómeno social. Es un juicio que hacen las personas cuando ellas comparan al menos dos situaciones, posiciones, individuos, organizaciones, discursos, etc. en términos de su capacidad para generar acciones. Hablamos de poder cuando afirmamos que ciertas condiciones o entidades tienen una mayor capacidad que otras para generar acciones.
Examinemos algunos ejemplos. Hablamos del poder de un general, porque lo que él declare tiene que ser aceptado por sus subordinados y lo que él ordene tiene que ser realizado. Lo que se ha dicho determina las acciones de los subordinados. La relación de poder no es recíproca. El general no necesita hacer lo que sus subordinados le puedan pedir. Un fenómeno similar ocurre en la corte. El veredicto del juez tiene que ser obedecido. (Excepto que una corte superior vea nuevamente el veredicto, en cuyo caso diremos que la corte mayor tiene poder sobre el juez).
2º Segundo, el fenómeno del poder es un fenómeno lingüístico porque la capacidad para generar acción está enraizada en el lenguaje. Nosotros generamos acciones a través del lenguaje. El poder es la capacidad de alguien que habla de generar acción cuando ella o él habla. El poder está relacionado con la capacidad de nuestras declaraciones de ser aceptadas por una comunidad y a nuestra capacidad de generar promesas de otros. El lenguaje permite a las personas y a las organizaciones acumular poder, por ejemplo para hacer crecer o aumentar su capacidad relativa de generar acciones y para expandir el horizonte de lo que es posible.
II. Fuentes de Poder
Nosotros distinguimos seis fuentes básicas de poder, o formas en que podemos incrementar nuestra capacidad relativa para generar acciones.
1. El primero es el PODER MILITAR. Este es el poder basado en el uso de o la intención del uso de la fuerza. Las personas con poder militar pueden forzar a otros a hacer lo que ellos digan. Esta categoría no incluye solo a las instituciones militares, puede incluir otros usos de poder tales como el poder terrorista y algunas acciones criminales.
2. Una segunda fuente de poder es el PODER PRODUCTIVO. La producción nos da la capacidad de participar en el mercado y en cualquier otro lugar. Ofertas que están asignadas a los intereses de otros pueden intercambiarse con pedidos asignados a nuestros intereses. Mejorando nuestra capacidad productiva nos permite mejorar nuestra capacidad de generar acciones.
3. Una tercera fuente de poder es el dinero o el PODER FINANCIERO. Nosotros declaramos que el dinero es un sustituto universal para las condiciones de satisfacción en la conversación de intercambio. Cuando tenemos dinero tenemos la capacidad de dirigir las promesas de otras personas para que nos entreguen condiciones de satisfacción. Las personas que tienen dinero lo pueden intercambiar por cualquier promesa con las condiciones de satisfacción en que puedan estar interesados.
4. Llamamos OFICIAL o AUTORIDAD INSTITUCIONAL (*Office) a una cuarta fuente de poder. La que designa aquellas posiciones sociales a la cual una comunidad delega las capacidades de generar acción. Las personas que tienen esas posiciones adquieren la capacidad de acción establecida por la autoridad oficial. Oficial es poder institucional, poder instituido por la comunidad a algunas posiciones organizacionales. Esta es la fuente de poder de por ejemplo, presidentes, miembros del Congreso, entrenadores, árbitros, ministros, etc.
5. Una quinta fuente de poder es la AUTORIDAD PERSONAL. Así como con la autoridad institucional, la autoridad personal se basa en el poder que otorga la comunidad. La diferencia entre ellas, sin embargo, es que en el caso de la autoridad personal el poder se le otorga a alguien por la comunidad, no por la posición de alguien, sino por el juicio sobre la identidad pública de esa persona. La autoridad personal vive en el escuchar de otros, en el juicio sobre nuestras acciones y de nosotros mismos.
Los dominios en que los juicios sobre la autoridad personal toman lugar pueden tener una gran variación. A veces a las personas se les otorga autoridad por el juicio que tiene la comunidad sobre sus competencias. Esto es lo que normalmente hace a la educación aparecer como una fuente de poder. En todo caso lo que aquí es importante no es la "cantidad" de la educación que alguien pueda tener en términos, por ejemplo, de años de estudio o de títulos obtenidos, sino las competencias actuales que la persona puede mostrar, por ejemplo, la efectividad de las acciones de esa persona.
Algunas veces la autoridad personal será otorgada a una persona en base al juicio sobre por ejemplo, su virtud, a su integridad moral o a su coraje. Las virtudes personales son una importante fuente de autoridad personal. Son también juicios hechos por otros basados en nuestras acciones.
Hay dos factores muy relacionados a la autoridad personal - la seducción y la confianza. La seducción es un juicio que las personas hacen sobre alguien que aparece trayendo posibilidades para ellos. Nosotros decimos que alguien es "seductor" cuando hacemos el juicio que el o ella abre posibilidades para nosotros. La confianza es un juicio que las personas hacen sobre la sinceridad, la competencia, y la confiabilidad (*reliability) de alguien con respecto a la capacidad de dicha persona de cumplir sus promesas. (También podríamos observar que las personas con una alta autoridad personal son normalmente buenos candidatos para ser elegidos o nombrados como una autoridad (office). Sin embargo, las personas que aceptan cargos públicos y luego traicionan la confianza pública pueden encontrarse con sus carreras concluidas).
6. La sexta y última fuente de poder son los DISCURSOS. Los discursos son sistemas de distinciones que especifican mundos diferentes y al mismo tiempo, abren y cierran diferentes posibilidades para la acción. Las personas que toman ciertos discursos adquieren la capacidad de generar las acciones asociadas a ellos.
Las personas viven entre los horizontes de posibilidades que les permiten sus discursos y personas con discursos diferentes tienen distintas capacidades de acción. El alquimista, por ejemplo, tiene un poder diferente que el químico, una capacidad diferente de generar acciones. Esta diferencia entre ellos está relacionada a las diferencias en sus respectivos discursos. El poder de los discursos está en la capacidad interpretativa del lenguaje. Este es el poder de las ciencias, de las ideologías, de las religiones, etc. Cada discurso especifica un mundo diferente.
A menudo, por supuesto, estas seis fuentes de poder se trasponen y las personas o las organizaciones obtienen su poder de fuentes diferentes. La fuente de poder de un general, por ejemplo, está basada en la autoridad militar y adicionalmente en la autoridad oficial (y podría basarse también en la autoridad personal). Un profesor puede obtener su poder de la institucionalidad (*office held), el poder de su discurso y tal vez la autoridad personal otorgada a él o ella por sus alumnos. El gerente de una compañía puede basar su poder en la compañía, en la institucionalidad (*office held) y diferentes formas de autoridad personal. Afuera de la compañía, el gerente puede ser enjuiciado como que tiene el poder por la autoridad productiva y financiera de su compañía.
También sucede que fuentes diferentes de poder entran en conflicto. El poder militar puede oponerse al poder oficial o institucional (*power of office), tal como en el caso de reglas militares versus reglas civiles. Al poder militar puede oponérsele el poder de la autoridad personal. Un buen ejemplo de ello es Gandhi.



III. El Poder y los Diferentes Espacios de Conversaciones en las Organizaciones
En una organización podemos reconocer diferentes espacios conversacionales o lingüísticos relacionados al poder. De acuerdo al espacio lingüístico en que Ud. participa y la clase de conversación en que Ud. está envuelto en la organización, Ud. puede ser enjuiciado en forma muy distinta en relación al poder. Los tres espacios lingüísticos básicos son los siguientes:
1. Ejecutivos máximos y gerentes
Este es el espacio lingüístico donde las declaraciones constitutivas de la compañía (lo que la compañía es y lo que ella hace) toman lugar. En este espacio, los gerentes interpretan su mundo y su futuro. Conversaciones de especulación, para examinar nuevas posibilidades para la compañía, son muy importantes en este espacio. Los ejecutivos máximos son también responsables de los contratos y de los despidos de las personas.
2. Ejecutivos medios
Los ejecutivos medios trabajan en los dominios ya constituidos (declarados) por los ejecutivos máximos. Ellos están básicamente envueltos en conversaciones de coordinación y están fuertemente comprometidos con conversaciones para la acción. Los ejecutivos medios tienen que ver con quiebres que son producidos en la estructura de acciones recurrentes que se producen en la compañía. Los ejecutivos medios tienen que ver con las personas en la compañía. Normalmente basan su poder en su capacidad de hacer pedidos.
3. Los Trabajadores
Llamamos trabajadores a otro espacio de conversaciones. Los trabajadores normalmente arriendan sus cuerpos a la compañía y son pagados por realizar condiciones de satisfacción. Ellos producen las condiciones de satisfacción que hace posible las promesas y ofertas que la compañía hace en el mercado. Para los trabajadores, sus conversaciones básicas son sobre promesas.
Los ejecutivos máximos, los ejecutivos medios y los trabajadores trabajan todos en diferentes espacios lingüísticos. Sus conversaciones y sus competencias son diferentes. Estos diferentes espacios lingüísticos producen diferentes tipos de habilidades. Usted no se hace ejecutivo medio sólo por ser competente y trabajador esforzado. En el mismo sentido, Ud. no será un ejecutivo alto por ser efectivo como ejecutivo medio.
Estos espacios lingüísticos diferentes no son un continuo. Sus diferencias no son sólo de grados. Ellos representan una diferencia esencial. Ellas contienen diferentes tipos de conversaciones y competencias. (Por esto es que los ejecutivos máximos no son normalmente sacados de los ejecutivos medios, sino que traídos de afuera de la compañía). Los ejecutivos medios pueden ser (*recruited) en un grado mayor de la compañía, ya que su familiaridad con las condiciones de satisfacción producidas por la compañía, pueden ser de valor para una nueva posición. Sin embargo, el criterio básico usado para su selección no será su efectividad como trabajadores. Si alguien quiere convertirse en un ejecutivo máximo, o en un ejecutivo medio, es importante estar familiarizado y ser competente en los tipos de conversaciones que envuelven a esas posiciones.
Entre estos espacios conversacionales, los ejecutivos son "generalistas". Sus conversaciones no son sobre los asuntos específicos envueltos en los procesos que tienen lugar en la compañía. Los trabajadores, por otro lado, se convierten en "especialistas". Un especialista, independiente de cuanto se le pague, no se apropiará de una gran cantidad de poder. La especialización corre al contrario de las conversaciones de poder.Necesitamos distinguir, entonces, el dominio del ingreso del dominio del poder. Los especialistas de alta habilidad pueden ser muy bien pagados, pero no están presentes en las conversaciones de poder. Los ingenieros, por ejemplo, están normalmente en las conversaciones más limitadas de los espacios lingüísticos de los trabajadores. Ellos están comprometidos con la producción de las condiciones de satisfacción. Los oficiales militares y los abogados, por otro lado, normalmente asisten a personas en las conversaciones de poder y están normalmente ellos mismos en posiciones de poder

poder

A.: L.: G.: D.: G.: A.: D.: U.:


LA MASONERIA Y EL PODER.


I. INTRODUCCIÓN


- EL PODER.

Iniciamos esta plancha, determinando y señalando en primer lugar, qué se entiende por PODER en masonería; lo entendemos como la capacidad, poderío, instrumento o documento oficial expresado por una potencia masónica o por una Logia a favor de un Q.: H.: para que nos represente ante las demás potencias y cuerpos superiores, o para el desempeño de una comisión especial, como asimismo, para el gobierno que rige los talleres de su dependencia y para el que legisla sobre todas las demandas de las Logias, Capítulos Aerópagas y para los Consejos que les dirigen en sus trabajos. Creemos necesario recordar, que el poder dentro de la masonería es legislativo, ejecutivo y judicial y reside en los cuerpos y distintos dignatarios, según ritos y constituciones, en nuestro caso el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Debemos hacer presente que el Poder Supremo colocado en la cúspide de la jerarquía masónica es el único que posee los símbolos y arcanos desconocidos por los iniciados.


- PODER Y SOCIEDAD.

El Poder está profundamente relacionado con la crisis del hombre moderno, ello debido a la pérdida de autoridad moral.

La autoridad se derivaba de la gracia divina, de la tradición, de la sabiduría y la experiencia acumuladas en personas de mayor edad, “Consejos de Ancianos”, y en los últimos siglos, por la voluntad del pueblo, aun cuando lo correcto es decir por parte de éste, pues anteriormente era por la plutocracia y actualmente por intereses económicos, “Consorcios”.

La autoridad estatal se basa en títulos y en el cargo que ocupan sus representantes y éstos obviamente, en la mayoría de los casos, según podemos detectar, no cumplen con su rol.

Es aquí donde podemos apreciar que dichos cargos son ocupados por activistas profesionales (políticos y/o carcamanes), los cuales guiados de la mano del Presidente o Presidenta de turno, quienes en el mejor de los casos pecan de desidia, de hacer la vista gorda, en vez de cumplir con sus vocaciones de servicio público, pues tienden a servirse a ellos mismos.



II. DESARROLLO.



A) MASONERÍA Y SOCIEDAD.

La Orden, a través de sus miembros, siempre ha hecho cuanto ha sido posible, en forma silenciosa y sin ostentación, por ayudar a nuestra sociedad, pero ante la magnitud de necesidades, es indispensable realizar un enorme esfuerzo colectivo, impulsado por su ideal secular de fraternidad. Es por ello, que en más de una ocasión la Orden ha roto momentáneamente su tradicional norma de acción silenciosa, para hacer el más fervoroso llamado de conciencia nacional representando los deberes ineludibles que la solidaridad impone en determinadas circunstancias.



B) LA CRISIS DE LA MASONERÍA.


La Masonería chilena está en crisis, pero no en sus principios e ideales que sustenta eternamente, vale decir, que esta crisis se refiere a una crisis de identidad, en una crisis de crecimiento, de influencias y finalmente de dirección extramuros.


Aun cuando estos últimos cuatro temas son de alta relevancia, por cuestión de tiempo, nos referiremos exclusivamente a la crisis de influencias.


Pertenecer a la Orden confería prestigio en los siglos XIX y XX. Intelectuales y políticos de todos los partidos frecuentaban nuestros talleres, con la sola excepción del grupo conservador, por tanto, la gran aspiración de todo profesional era ser iniciado, pues en la masonería, tanto políticos e intelectuales, industriales y banqueros renombrados de su época, eventualmente podían satisfacer, a través de contactos, modestas aspiraciones de jóvenes burgueses de clase media.


Es un hecho que la Masonería chilena ha perdido influencia en el mundo profano. No se trata sólo de que sus personeros ya no ocupen cargos en el Parlamento o en el Gobierno, sino que su manera de pensar y planteamientos frente a los grandes problemas nacionales, los que no son conocidos por la opinión pública, lo que hace suponer que la Masonería y sus integrantes tienen una opinión relativa de esos problemas, lo cual es gravísimo, pues los grupos intelectuales que conforman el futuro de la sociedad, sencillamente ignoran a la Orden.



Entonces, extramuros se vislumbra una crisis de autoridad en la Orden, pues por su accionar silencioso, se cree que no estuvo presente en los grandes problemas nacionales, como por ejemplo, en uno de los períodos más importantes de la Historia de Chile, entre los años 1973 y 1986, con las nefastas consecuencias ya señaladas, pues muchos profanos hacen eco de ello y no entienden que el accionar de la Masonería no sólo es silenciosa, sino que además, no ostenta de ello.


Ahora bien, creemos que esa crisis no es definitiva, pues la orden tiene la suficiente entereza para salir fortalecida y para ello, con esta Plancha pretendemos abrir el debate en orden practicar nuestros valores masónicos y conocer nuestra verdadera identidad, por ejemplo, como hombres libres practicar la discreción, el recato, las costumbres y métodos de antaño, evitando así atraer la atención de los individuos, pues recordemos que los masones no buscamos sobresalir, ni revelar nuestra existencia, al contrario, debemos opacarnos, así, entre las sombras, somos mucho más eficientes en el logro de nuestros objetivos.



C) LA MASONERÍA COMO FUERZA MORAL Y SU PROYECCIÓN AL MUNDO PROFANO.


La Masonería es una institución iniciática que exalta la práctica de todas las virtudes en cada uno de sus integrantes, cuyo deber es proyectarlas hacia el mundo profano; virtudes que se sustentan con el proceder recto de cada eslabón, principios que son la base de la moral masónica, por tanto, a través de nuestros QQ.: HH.: la Orden proyecta hacia la sociedad la acción bienhechora de los valores que sustenta.


La moral sería la perfección del individuo, la cual está orientada hacia la verdad, sin embargo, la Orden no obliga a tener un concepto de la absoluta verdad, ésta sólo se limita a encaminarnos para que la alcancemos, nos dirige hacia ella.


El poder de la Masonería, radica en que es una Fuerza Moral, la cual debe proyectar en forma efectiva los principios que sustenta, por lo tanto, una forma de ejercer el poder, es practicar las virtudes fundamentales como la libertad, igualdad y fraternidad.


Entonces, el masón debe ser activo en cuanto a cumplir sus deberes, actuar e influir, combatir el mal y no solamente limitarse a la contemplación del bien, con su esplendor derrotar las tinieblas y con ello cumplir con su destino de crear una sociedad más justa.


D) ACCIÓN DE LA ORDEN EN EL MUNDO PROFANO.


Es la libertad, la independencia intelectual y el profundo rechazo al dogmatismo que es el caldo donde se nutre el fanatismo, la discriminación y miserias humanas, las que otorgan vigencia a la Masonería, a ella le interesa contribuir en la construcción de una sociedad basada en la justicia desarrollada en armonía, para lo cual utiliza un camino acorde a sus prácticas y enseñanzas, ayudando al hombre a distinguir entre la verdad y el error.


¿Qué hace la Orden por influir en el mundo profano?, debemos recordar, que la Masonería no se reduce a una actitud contemplativa del bien, sino que, a través de sus miembros, a una activa lucha contra el mal y el error, la cual debe librarse en los campos que corresponden, por ejemplo, en nuestros hogares, trabajos, juntas de vecinos, escuelas, bases sociales, organismos gestores de lucha contra la pobreza, etc., para lograr una mejor convivencia, vale decir, que para ejercer ese llamado poder o influencia en la sociedad, no es necesario pertenecer a un partido político, tener un puesto público gubernamental, ser un alcalde o parlamentario, insistimos que el poder o influencia se ejerce mediante la socialización y la práctica de las virtudes masónicas.


En todo caso todas estas instituciones y organizaciones que nombramos, representan los cauces naturales de la voluntad ciudadana y merecen el debido respeto.



E) LA PERDIDA DELPODER


Respecto de la perdida de poder de la Masonería, debemos preguntar qué responsabilidad tiene ella en tratar de influir o ayudar en resolver problemas sociales y actuar extramuros, ¿tiene algo que decir?, ¿es la Masonería o los Masones los llamados a actuar?


En este punto es donde destaca la Iglesia Católica, pues siempre juega a ganador y cuando tiene dudas, participa en ambos lados, la historia avala esta afirmación, por ejemplo, en pleno período dictatorial, la Iglesia actuó con un equipo comandado por Monseñor Tagle y con otro liderado por el Cardenal Silva Henríquez con la creación de la Vicaría de la Solidaridad. Entonces, cualquiera fuese el resultado de los distintos acontecimientos, siempre podría decir a los vencedores “NOSOTROS ESTÁBAMOS CON USTEDES”.




La Orden no puede ni debe trabajar a dos bandas, sin embargo, respetó al hermano que aplaudiera o denostase tal posición, y éticamente se espera que no hayan existido masones fabricando bombas, imprimiendo panfletos injuriosos o encapuchados tirando piedras.

Si se hubiese dado el caso, sólo quedaría por preguntar, quiénes fueron sus Vigilantes en Logia.


Actualmente, muchos masones colaboran incondicionalmente con los actuales gobiernos de la Concertación, otros aplauden y apoyan aquellas medidas que el régimen en su particular criterio considera positivas o consecuentes con las enseñanzas masónicas.


Es por ello que nosotros en la Cámara de Aprendices, preguntamos, ¿debemos oponernos o discrepar públicamente de los actos que se estiman reñidos con los valores masónicos?, como, por ejemplo, ante graves hechos de corrupción, burdos errores de administración y de gestión, entiéndase TranSantiago, es por ello que esperamos que cuando un hermano efectúe cualquier defensa o acusación, la realice con argumentos fundados.


Este tema nos apasionó, porque es contingente, pues a pesar de que según algunos en el anterior sistema, se afirmaba que era malo, con chóferes mal educados, que corrían y que sufrían asaltos, etc., lo cual cambió, pero hay problemas de mallas de recorrido y de frecuencias, pero no olvidemos que con el anterior sistema una máquina daba ingresos a cuatro familias, a la del dueño de la máquina, de dos conductores titulares y al de reemplazo, además, el promedio de ingresos de los conductores no bajaba de los $400.000 líquidos mensuales y con las respectivas cotizaciones.

Todo lo afirmado, es desmentido y denostado sin conocimiento de causa por quienes llevaron a cabo el Plan TranSantiago, con una fuerte maquinaria de comunicaciones y de los medios.

Volviendo al tema principal, “Masonería y Poder”, algunos masones ante problemas nacionales no se preocupan inútilmente, sino que se ocupan opinando y ayudando a constituir centros de opinión, intentando acentuar los aspectos favorables y a suavizar asperezas en los distintos procesos.

Entonces, ¿cuál es el rol que juega la Masonería?, será la respuesta la misma de ayer, de hoy y mañana, la de elegir, preparar educar y disciplinar hombres, corrigiendo sus defectos y enseñándoles a elegir los elementos útiles del medio en que se desarrollan y dirigiéndoles en la forma y fondo de cómo influir extramuros, ¿bastará sólo estas acciones?, en fin, ¿este es el verdadero poder de la Masonería?, ella no es responsable de como algunos de sus integrantes no combaten el mal y el error, y sólo se escudan en la contemplación del bien, pero, QQ.: HH.: acaso, ¿es esto es suficiente?.



III. CONCLUSIONES.

La masonería jamás debiera ser fuente de pasatiempos ni de contemplación pasiva del bien, sino que de constante sacrificio y de lucha activa contra el mal y el error.


Debemos tomar conciencia del marasmo actual por la cual sentimos que pasa la Masonería, pues a simple vista no se aprecia la acción masónica extra muros, sin embargo, tengamos presente que no es la Masonería la llamada a actuar en nuestra sociedad y a estar en la palestra del acontecer nacional, sino que por sus eslabones, pues creemos fervientemente que éstos, mediante la enseñanza masónica son los que por sí mismos, en forma particular, en los distintos roles en la sociedad, están llamados con su intelecto, esfuerzo y gestión a fortalecer la autoridad para el logro de un objetivo común, como por ejemplo, lograr como sociedad ofrecer un buen sistema educacional, de salud y vivienda, para mejorar el estándar de vida de los chilenos.

Sin embargo, esta acción masónica extramuros no es suficiente, pues no hemos logrado aproximarnos siquiera a uno de los objetivos ya mencionados.

Pero seamos realistas, hemos escuchado a algunos pocos funcionarios “carcamanes” decir “Los Pobres no pueden esperar”, son sólo palabras que se lleva el viento, por ello, recordemos a un hombre que murió hace ya unos 2000 años atrás, quien aseveró como parte de una respuesta a uno de sus seguidores lo siguiente: “Siempre ha existido la pobreza y seguirá existiendo, como asimismo la riqueza, una no puede existir sino existe la otra..”, es por ello que cuando el Q.: H.: V.: M.: al cierre de los trabajos dice: “…retirémonos con la satisfacción de haber efectuado un trabajo bien hecho”, me reconforta, pues somos humanos, sólo podemos tratar de hacer lo correcto e influir con nuestra ética y valores en la sociedad, como, por ejemplo, lo hace un modesto profesor, desde su aula.

El poder del hombre común radica en el sentido de pertenencia, dado que es un ser eminentemente gregario, el hecho de participar en un grupo, ya sea político, religioso, iniciático, de consumidores y otros, lo que le da el poder de emitir un voto, disentir y opinar en una amplia gama de temas relacionados con el acontecer nacional, temas que propuestos a entidades superiores son legislados para y por el bien común.


Por lo tanto, nuestro deber como hombres libres es vivir los principios que nos rigen, rescatar los valores permanentes de la Masonería, que actualmente sentimos postergados y proyectarlo en la sociedad.



S.: F.: U.:



IV. BIBLIOGRAFÍA.


- Diccionario Enciclopédico de la Masonería, Editorial Kier S.A., Buenos Aires, 1962.

- Masonería y Sociedad, Eduardo Jara Miranda, mayo de 1986, Ediciones Mar del Plata.

- Revista Masónica de Chile, Nº10, Seminario Conjunto de Aprendices y Compañeros, “Logia Constitución Nº117”, año1982.

- Revista Masónica, 5-6, 1984, Julio del Río Berthoud, Segundo Gran Vigilante.

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Libertad, Igualdad, Fraternidad
Regresando al Futuro

La aspiración de libertad en un esquema que privilegia el individualismo pierde sentido como el principio utópico que la sociedad pretendía alcanzar. Se transforma en una simple en una simple postura ventajista que deja en el olvido el interés. Hoy pareciera necesario repensar el humanismo.
Mirarlo con sentido crítico y estructurarlo sobre bases remozadas. Las instituciones se encuentran en crisis. La duda se cierne sobre la justicia, sobre la educación, sobre la política, sobre las entidades públicas y privadas. Para el ciudadano común parece evidente que el poder que otorga el dinero es incontrarrestable.

El cuestionamiento a la justicia es un hecho real. Se le ve obsecuente con el poderoso y dura con el desposeído. La democracia se resiente. La igualdad es letra muerta en la percepción del ciudadano marginado.

El peligroso fundamentalismo que hoy parece señorear sin trabas, es de larga data. Y tiene huellas recientes en nosotros. Miles de compatriotas murieron por su vida no tenía cabida en un esquema que no aceptaba disensos. Y centenares de ellos ni siquiera han podido ser sepultados.

El ser humano del siglo XXI, atiborrado de tecnología, de mecanismos de comunicación se encuentra solo. Parecemos haber olvidado que la plenitud viene de la relación con los demás.
De unir esperanzas y luchar por ellas. De fraternizar con el otro, llenando de sentido la palabra solidaridad.

Sin embargo, en medio de la sordera que rodea el atronador caminar de una humanidad acelerada, cuantificada y abstractificada, si ponemos atención podremos escuchar el aleteo antiguo de la libertad, el susurrar poético de la igualdad y la llamada emocionante de la fraternidad.

Rescatar ese espíritu y hacerlo realidad es la tarea del siglo XXI.


Por Jorge Carvagal Muños
Ediciones Clud de la República
2002